Nuestra Historia

Tres generaciones haciendo helados — La historia de Familia Llinares

7 de abril de 2026Lectura: 10 min
Familia multigeneracional en heladeria artesanal tradicional

Nos llaman Los Valencianos. Y no es casualidad.

Setenta y nueve años. Casi ocho décadas es lo que lleva nuestra familia en Azuaga, en el corazón de Extremadura. Pero todavía hoy, cuando alguien nos ve llegar al Parque Cervantes con nuestro kiosco, dicen lo mismo: "Ahí vienen Los Valencianos".

No es un apodo que hayamos buscado. Es un nombre que se ganó en las primeras décadas, cuando nuestra familia llegó desde Jijona y decidió quedarse en esta tierra de Badajoz. Era un nombre que decía quiénes éramos, de dónde veníamos, qué llevábamos en el corazón. Y se quedó. Se quedó en la memoria de varias generaciones de azuagueños que crecieron comiendo nuestro helado bajo las sombras del parque.

Hoy queremos contarte esa historia. La historia que empezó hace casi ocho décadas con una familia que aprendió a hacer helado en Jijona y decidió compartirlo en Extremadura. Una historia que no es de máquinas o de números, sino de personas. De familias. De valores que hemos transmitido de padres a hijos, de abuelos a nietos.

1947: Los Orígenes

Todo comenzó cuando nuestra familia tomó una decisión que cambiaría para siempre el rumbo de nuestras vidas. Dejar Jijona no fue fácil. Significaba dejar atrás raíces, amigos, una tierra conocida. Pero era 1947, el mundo estaba cambiando, y nuestra familia vio una oportunidad en Extremadura.

Llegamos a Azuaga con lo que sabíamos hacer mejor: helado artesano, siguiendo las tradiciones que nuestros ancestros habían perfeccionado en Jijona. No eran recetas copiadas de ningún libro. Eran conocimiento transmitido de mano en mano, de generación en generación. Métodos que respetaban los ingredientes, que no buscaban atajos.

Y fue en el Parque Cervantes donde plantamos nuestras raíces. El kiosco de Los Valencianos se convirtió en nuestro hogar. Cada verano, mientras el calor extremeño se hacía sofocante, nosotros estábamos allí, haciendo helado como lo habíamos aprendido: con paciencia, con buenos ingredientes, con orgullo. Los niños de Azuaga empezaban a reconocernos. Los padres traían a sus hijos. "Vamos con Los Valencianos", decían.

Segunda Generación: La Expansión

Taller de heladeria artesanal tradicional

La primera generación había sentado las bases. Pero fueron nuestros padres, la segunda generación, quienes vieron el potencial de lo que habían construido.

No se conformaron con el kiosco del Parque Cervantes. Empezaron a llevar el helado a ferias y festivales de pueblos vecinos en toda Extremadura. Sabían que si la gente probaba nuestro helado, lo reconocería. Y así fue. De pueblo en pueblo, de feria en feria, la reputación de Los Valencianos creció.

Pero la segunda generación también era pragmática. Vieron que las máquinas modernas llegaban al sector, y no dudaron en adoptarlas. Compraron los primeros equipos modernos, se capacitaron en nuevas técnicas. Sin embargo, nunca perdieron de vista lo que había funcionado: las recetas de Jijona. Las fórmulas que nuestros abuelos habían perfeccionado. Adaptaron las técnicas a los gustos de Extremadura, pero sin traicionar la esencia.

Durante estos años, el nombre "Los Valencianos" dejó de ser solo una referencia a nuestro origen. Se convirtió en sinónimo de helado de calidad en la región. Cuando alguien decía "voy a probar un helado de Los Valencianos", sabía exactamente qué esperar: algo diferente, algo auténtico, algo hecho con cuidado.

Tercera Generación: La Consolidación

Fue la tercera generación la que decidió profesionalizar lo que habíamos construido, sin perder nuestra alma artesana.

En estos años, ampliamos nuestro catálogo más allá del helado. Creamos la línea de cremas untables que hoy es parte de nuestra identidad: cremas de chocolate con denominación de origen Jijona, crema de pistacho iranní, spreads que respetaban nuestros principios de no usar aceite de palma, de usar ingredientes reales.

Pero la profesionalización también significaba formalización. Obtuvimos las certificaciones RGSEAA que garantizan la seguridad alimentaria de nuestros productos: 26.026318/BA para nuestras cremas y 28.003151/BA para nuestros helados. Documentamos nuestras recetas. Establecimos procesos claros. Construimos el moderno obrador que hoy utilizamos.

¿Significa esto que perdimos el carácter artesano? No. Significa que protegimos nuestro patrimonio. Documentamos para conservar. Formalizamos para garantizar que lo que nuestros abuelos nos enseñaron pueda seguir siendo así, sin importar si quién hace el helado es la tercera o la sexta generación de Llinares.

Tercera Generación: La Innovación

Y aquí estamos nosotros. La tercera generación. Desiderio Llinares Nogales y la familia que hoy gestiona lo que nuestros abuelos empezaron hace casi ocho décadas.

Hemos crecido en el obrador. Hemos aprendido viendo a nuestros padres hacer helado. Pero también hemos crecido con internet, con redes sociales, con un mundo que funciona de forma muy diferente al de 1947.

¿Qué significa ser la tercera generación de heladeros en 2026? Significa respetar la tradición pero abrazar la innovación. Significa que hemos creado GelatoMaps.com, un proyecto que nace de nuestra pasión: un mapa mundial de heladerías artesanas genuinas. Es nuestra forma de celebrar a otros como nosotros, heladeros que creen que el helado artesano es algo importante.

Significa que hemos abierto una tienda online para llevar nuestros productos más allá de Azuaga. Que alguien en Madrid, en Barcelona, en cualquier parte pueda probar lo que hacemos, sin necesidad de viajar al Parque Cervantes. Pero con la misma calidad, con los mismos ingredientes, con el mismo cuidado.

Significa que estamos en Instagram, mostrando el real obrador, compartiendo vídeos de mi padre y yo haciendo helado juntos. Porque queremos que la gente sepa que detrás de nuestro helado hay caras, hay manos, hay personas que se despiertan cada día pensando en cómo hacer un poco mejor lo que hacemos.

Y significa que la próxima generación está aprendiendo. Mi hija ayuda en el obrador. Ve cómo trabaja su abuelo. Ve cómo trabajo yo. Y algún día, si quiere, continuará con esto. O quizás hará algo completamente diferente. Lo importante es que sabrá de dónde viene, sabrá que su familia estuvo aquí, en Azuaga, haciendo helado con las manos y con el corazón durante casi ocho décadas.

El Kiosco de Azuaga: Nuestro Corazón

Kiosco de helados artesanos en el parque de Azuaga

A través de todas estas décadas, con todos estos cambios, una cosa ha permanecido constante: el kiosco en el Parque Cervantes.

Es un lugar especial. No porque sea grande o lujoso. Es especial porque es donde todo sucede. Es donde una abuela le compra un helado a su nieto el mismo mes en que ella compró su primer helado de Los Valencianos hace cincuenta años. Es donde los adolescentes se encuentran en las tardes de verano. Es donde las familias se reúnen después de comer.

Múltiples generaciones de azuagueños han crecido comiendo nuestro helado. No es solo un negocio para nosotros. Es parte del tejido de la comunidad. Es un lugar donde pasan cosas bonitas, donde se hacen recuerdos, donde una niña pequeña prueba su primer helado de fresa y dice "quiero este" sin importarle nada más del mundo.

El kiosco sigue abierto cada verano. Las máquinas han cambiado. El barrio ha cambiado. Pero el corazón del kiosco, la razón por la que está aquí, sigue siendo la misma que era en 1947.

Setenta y nueve años después de que nuestra familia llegara de Jijona a Azuaga, el kiosco del Parque Cervantes sigue abierto. Han cambiado las máquinas, pero no los principios: ingredientes reales, fórmulas propias y el orgullo de hacer las cosas bien. Eso es lo que heredamos. Eso es lo que intentamos transmitir.

Los Valores que nos Guían

Familia

Todo lo que hacemos es con familia. Mi hija está en el obrador. Mi padre me enseña cada día. Nuestros hermanos, nuestros primos, somos un equipo. No es trabajo. Es la vida.

Artesanía

No hay atajos en nuestro proceso. No usamos bases industriales. No congelamos en segundos. Hacemos helado como se hacía hace ochenta años: con tiempo, con cuidado, con técnica.

Ingredientes Reales

DOP Jijona, pistacho de Irán, chocolate real, leche de verdad. Sin aceite de palma. Sin colorantes sintéticos. Sin compromisos en lo que entra en cada bola de helado.

Comunidad

Hemos estado en Azuaga durante ochenta años casi. Somos parte de esta tierra. Los eventos del pueblo son nuestros eventos. La gente de Azuaga es nuestra gente.

Una Historia que Continúa

No sabemos exactamente qué pasará en las próximas décadas. Pero sabemos que mientras exista Familia Llinares, mientras exista el kiosco en el Parque Cervantes, seguiremos haciendo las cosas del mismo modo: con respeto por lo que nuestros abuelos construyeron, con apertura a las herramientas que el futuro nos proporciona, y siempre, siempre pensando en que detrás de cada helado que vendemos hay una historia de casi ocho décadas.

Los Valencianos seguimos aquí. En Azuaga. En el Parque Cervantes. Haciendo helado como siempre lo hemos hecho. Y esperando a que vengas a probar lo que una familia ha perfeccionado durante casi ocho décadas.

Ven a conocernos

El kiosco de Los Valencianos te espera en el Parque Cervantes de Azuaga. Tres generaciones de helado artesano, una misma familia.

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